Desde una amplia perspectiva, el perfil de quien se hospeda en un hotel boutique es el siguiente: ciudadano extranjero, de una edad comprendida entre los 25 y los 45 años y con una especial sensibilidad y afición, por el estilo, el buen gusto y la sofisticación. Lo anterior no implica que estas personas sean especialistas en obras de arte o curadores de museo, pero sí, ciertamente, que prefieran los lugares que les sienten familiares, que les hagan sentirse como en su propio hogar.

Lo más habitual es que los viajeros interesados en este tipo de hoteles encuentren su predilecto a través de Internet. Son personas que acostumbran revisar opiniones de hoteles en portales como Tripadvisor.com. Evalúan las experiencias que tuvieron en estos hoteles otros viajeros, y entonces deciden si finalmente se hospedan allí, o no.

Un detalle que se valora mucho con respecto a los hoteles boutique, es el de la atención personalizada. Por ejemplo, en los grandes hoteles, las personas que atienden el front desk, son cambiadas con suma frecuencia. En cambio, en los hoteles boutique, permanecen en tal labor en forma ininterrumpida, estableciendo contactos serviciales y amistosos con los clientes. No les ofrecen tanto un show de bailes regionales en el mismo hotel, sino que les aconsejan acerca de lugares adonde pueden acudir a bailar ellos mismos y empaparse de la cultura local.

Otra de las facetas que distingue a los hoteles boutique, frente a los hoteles convencionales, es que pueden llegar a ser puntos de reunión para los lugareños. En ciertos de ellos acuden, en especial a sus restaurantes, bares o spas anexos, personas que no necesariamente se encuentran alojados en dichos hoteles. Tal circunstancia hace que se viva un ambiente multicultural, muy interesante.

Decoraciones originales y sugestivas, música ambiental exclusiva, detalles ornamentales o ecologistas, un entorno en donde se combina lo que tiene estilo con lo práctico, etc. Todos ellos son rasgos que definen a los hoteles boutique, en cualquier parte del mundo. Son hoteles con una capacidad de alojamiento limitada, puesto que la mayoría no ofrecen más de diez habitaciones. En general se proyectan como un excelente negocio, puesto que, si bien sus costos de mantenimiento son mayores a los que requieren los hoteles convencionales, la rentabilidad que manifiestan, también es bastante más elevada que la inversión que se ha efectuado en ellos. En México y el resto de América Latina existen hoteles boutique con conceptos muy interesantes y multifacéticos.